Los pacientes son personas que están dispuestas a cambiar. Y eso es lo que hace que cambie todo.



Jóvenes

El sufrimiento y los conflictos emocionales pertenecen a la naturaleza humana y se dan en todas las etapas evolutivas. Mi labor con los jóvenes se centra en determinar los factores personales y ambientales que pueden tener fuerte influencia en el origen y mantenimiento de los trastornos psicológicos, así como en las estrategias que favorezcan la adaptación personal y la reducción o eliminación de estos trastornos.

Algunos de los problemas que pueden tener los jóvenes son:

Ansiedad (crisis de angustia, ansiedad ante los exámenes, miedo a conducir, miedo a los lugares cerrados, a hablar en público, a las relaciones sociales), estrés postraumático (tras accidente, catástrofe, violación), trastorno obsesivo-compulsivo, adicciones (a drogas u otros comportamientos, como el sexo, las compras o las redes sociales), disforia de género, dificultad en el control de impulsos (agresividad, violencia, juego patológico), trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia, fobia a la comida), trastornos del estado de ánimo (depresión, trastorno bipolar), hipocondría o creencia de tener una enfermedad grave, trastornos sexuales (disfunción erectil, vaginismo…), trastornos de personalidad (obsesivo, límite, dependiente). Problemas de pareja (comunicación, celos, agresividad, miedos) y problemas de relación interpersonal: familiar, laboral o social.